Los desarreglados no encontramos un corazón,
y tampoco estamos en busca o espera de alguno,
parece que se nos ha descompuesto la razón,
disfrutar solos, todos para uno y uno para uno.
Rechina algo y no es precisamente la puerta a mi corazón,
tengo rodillas viejas, gastadas por una que otra relación,
pedir matrimonio, regalar una flor, esperar por su perdón,
los desarreglados ya hemos dejado exprimido el corazón.
Mis manos que fueron alguna vez colgantes puentes,
alzados sobre tentaciones, problemas y pendientes,
extendidos por ayudar, apoyar, para sentirse volar,
hoy son ruinas que aun no me permiten descansar.
Sin corazón nos hemos quedado los desarreglados,
pero existe un algo que aun nos tiene esperanzados,
no buscamos y no esperamos ver un corazón llegar,
el no buscar algún día nos enseñara a poder hallar.